El Machofacho

 

En estos días que corren está muy de moda usar el término feminazi. Pero parece que nadie quiere acordarse de su hermano perdido, el machofacho. Personalmente el término feminazi me parece ridículo, pero creo que si vamos a admitir ese concepto también tenemos que aceptar su contracara. Después de todo, los extremos se tocan.

¿Te cuesta imaginar cómo es un machofacho? Estás son sus características.

1. El machofacho no colabora en las tareas domésticas

El machofacho no ordena la casa, no hace la cama, no lava la ropa ni limpia los platos. Tampoco se ofrece a hacerlo, como para quedar bien. Parece que ignora la existencia de esas tareas o cree que la mujer es la sirvienta encargada de hacerlas.

2. El machofacho piensa que hay juguetes para nenes y otros para nenas

La distinción para él es clarísima. A los nenes hay que regalarles autitos, pelotas y pistolas. A las nenas, muñecas, cacerolas y hornos de juguete. Así refuerza de forma inconsciente roles de hombre y mujer que responden a valores conservadores. Es programación social retrógrada, inocentemente disfrazada en un regalo.

3. El machofacho considera que hay trabajos que él puede hacer mejor que vos por el simple hecho de ser hombre

Él nunca oyó hablar de la capacidad intelectual, de las inteligencias múltiples o de la sensibilidad emocional. Está convencido de que por default la naturaleza le dio un plus de destreza física que justifica su acceso a mejores trabajos y mejores salarios. No trates de explicárselo, no te va a entender.

4. El machofacho te obliga a estar en forma, pero considera que él no debe esforzarse por mantenerse bien

Vos, al gimnasio y a dieta. Él, a la canchita de fútbol 5 a comer chori y tomar birra. Te mortifica si no mantenés la línea que él perdió hace rato. Lo que pasa es que está convencido de que te hace un favor estando con vos: vive con la fantasía de que si se lo propone puede conseguir a la que quiera.

5. El machofacho pretende administrar el presupuesto sin consultarte

Aunque vos también aportes a la economía familiar o aunque ganes más que él, siempre va a querer tener la última palabra: desde qué auto van a comprar hasta a dónde van a ir de vacaciones este año. Pretende mandar con autoridad y que vos obedezcas con abnegación.

6. El machofacho celebra una liberación sexual y condena otra

Festeja que él sale con muchas mujeres porque es joven y se está divirtiendo. Pero reprueba que vos salgas con muchos hombres porque “es de puta“. Su doble estándar es exasperarte.

7. El machofacho te práctica sexo oral a razón de 3 a 1 (con suerte)

Rara vez te devuelve el favor y cuando lo hace es sin entusiasmo. Porque es poco atento, porque no le gusta o porque cree que no necesita hacerlo. Se cree muy suficiente y no admite la posibilidad de que su pareja necesite algo de estimulación extra para llegar al orgasmo.

8. El machofacho te pide siempre la cola, pero no te deja jugar con la suya

La cola es su obsesión y te taladra el bocho cada vez que puede para que se la entregues. Pero mientras él pretende tratar tu puerta trasera como un parque de diversiones, no se banca ni media falange en la suya. Al mínimo amague ya está a grito pelado o piensa que es una afrenta a su virilidad. La está reservando para el proctólogo y para los gusanos. ¿Cómo decía la ley del Talión? ¿Ojo por ojo?

 

Aclaración: este tipo de hombre encarna lo peor del pensamiento conservador. Por suerte parece una especie en extinción. Felicitamos a los padres que cambian pañales, a los maridos que celebran a sus mujeres y a los compañeros de trabajo que valoran a sus colegas. No todos los héroes tienen capa.

 

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