¿El colegio es una cárcel?

 

Che, no se la agarren conmigo que yo no inventé esto. A lo largo de la historia muchas personas se hicieron la misma pregunta. Sin ir más lejos, en la cultura popular hay muchos ejemplos de artistas que se expresaron sobre este tema. El ejemplo más representativo, quizás, es el de los Sex Pistols y su temaSchools are Prisons (los tipos no anduvieron con sutilezas).

¿Su crítica contra el sistema educativo será una reacción pueril o será un planteo con algo de sustancia? Hoy les seguimos el juego a los músicos para ver cuánto de verdad hay en su afirmación. Acá van algunos puntos a favor de su hipótesis:

 

1. Nadie quiere estar en el colegio. Lo mismo puede decirse de la cárcel

A todos se nos ocurren formas más divertidas de pasar el tiempo. Pero al igual que la cárcel, no queda otra: cada uno debe cumplir su tiempo de condena.

 

2. Cuando entrás al colegio perdés automáticamente gran parte de tus libertades. Cuando vas a la cárcel, también

Quizás afuera sos un tipo muy importante y todos te chupan las medias, pero en el momento en que ponés un pie adentro del colegio todo cambia. Pasaste de ser un campeón a una nenita en medio segundo. De repente sos sometido a un trato infantil y sumamente indigno que roza el ridículo: tenés que pedir permiso hasta para ir al baño a hacer pipí. ¿En la cárcel? Lo mismo, pero elevado a la décima potencia.

 

3. En el colegio hay preceptores, en la cárcel hay guardias

Los dos tienen funciones parecidas: tratar de mantener el orden, solucionar los problemas de convivencia dentro de la institución y evitar que se maten unos a otros. Pero en la práctica, los dos miran para el otro lado siempre que pueden. O peor, toman partido por el más hijo de puta.

4. En el colegio hay matones, en la cárcel también

Las dos instituciones están llenas de sociópatas peligrosos que recurren a la violencia para someter a sus compañeros y que son tan pesados que hasta las autoridades les tienen miedo.

 

 

5. En el colegio te sacan al patio varias veces al día para que hagas ejercicio y liberes tus tensiones. En la cárcel pasa algo parecido

La idea de hacerte pasear un rato es que te ventiles y no explotes de tensión por dentro, pero incluso en el momento más relajado del día te oprime el orden y la rutina.

Ring. A pasear al patio. Ring. De vuelta adentro.

 

Por suerte , en lo que respecta al colegio, la pena no dura para siempre: un buen día rendís tu última materia, te despedís de tus docentes y te vas sin mirar atrás. Agitas el puño en el aire en señal de rebeldía. Recuperaste lo más importante para vos: tu libertad.

 

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