Miráme cuando te hablo

Por favor, miráme cuando te hablo. Soy un ser humano, no un aparato. Olvidate por unos minutos de tu celular, ¿dale? Te prometo que no va a pasar nada importante en tu teléfono mientras me prestás atención.

No me rompas las bolas para vernos si después te la vas a pasar pegado al teléfono. No te preocupes, yo sé que tenés otros problemas. No pretendo monopolizar tu atención. Sólo quiero que no te pases mirando el celular a cada instante. Acordate: si nos juntamos es para vernos la cara. Si no, cada uno se queda en su casa mirando pelis y porno.

Si vas por la calle, levantá la vista. No seas un zombie que deambula por las veredas ausente, absorto por lo que pasa en ese pequeño mundo que tiene entre sus dos manos. No me des tanto trabajo: no me gustan las carreras de obstáculos. No me obligues a esquivarte como un cono o a correr el riesgo de llevarte puesto de frente.

Escucháme cuando te hablo, che. Es horrible hablar con la pared. Los monosílabos no cuentan. No hace falta que seas Shakespeare, pero contestame con ganas. Con eso alcanza.

No me muestres AHORA esos videos graciosos que te mandaron por Whatsapp. Reenviámelos y yo más tarde los veo, te lo prometo. ¿Tanto te aburrís conmigo que preferís que hablemos de lo que hay en tu teléfono en vez de cosas más importantes?

 

Vamos che, ¡que la vida es demasiado corta para gastarla pegado al teléfono!

 


P.D: Pensá en todas las cosas divertidas que podríamos estar haciendo si vos no estuvieras tan compenetrado con tu celular. Podríamos ir a tomar un café. Podríamos sentarnos en el banco de una plaza y hablar por horas. Podríamos estar cog…

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