Pará, flaco. ¿Quién te creés que sos?

Pará un poco flaco. No rompas más las bolas. ¿Para qué le tocás bocina a las mujeres? ¿Qué fantasía tenés? ¿Pensás que alguna va a interrumpir su caminata y, súper impresionada por los ruidos que salen de tu autito, se va a subir y te va a chupar la pija? ¿O viste a una en la vereda sosteniendo un cartel que dice “Tocá bocina si sos un pelotudo“?

Y vos, salame que le chifla a las chicas desde la obra…¿me podés explicar para qué carajo lo hacés? ¿Alguna responde de forma positiva a tus llamados de atención o te ignoran todas porque sos un pesado? El problema es que vos te pensás que cuando lo hacés quedás como un macho cogedor. Pero por si las dudas te aviso: cada vez que empezás a silbar se las bajás más que Fernando de la Rúa y te mandás al frente solo como el violín en potencia que sos en realidad.

Ubicate en tu lugar flaco. No sos irresistible, sos un guarango. ¿Te creés que sos un ganador? Lo único que te vas a ganar es un bife.

También te puede gustar...