7 momentos en que deseaste estar muert@

1. Cuando tu vieja usaba tu nombre completo

Cuando escuchabas a tu vieja llamarte por tu nombre completo sabías la que se venía: puteada épica o chancletazo asesino. Ahora de grande te acordás y te cagás de risa, pero en ese momento hubieras preferido ir desnudo a la escuela antes que enfrentar la ira de tu madre.

 

2. Cuando la profesora te llamó al frente y vos no tenías ni puta idea

Pasaste mucha angustia. Claro, eras chiquito. Ahora te lo tomarías de otra manera. Dependiendo de que tan forra era la docente, la experiencia puede haber sido más o menos traumática. Algunos “educadores” son muy viciosos y disfrutan de humillar a sus alumnos. Mientras duraba tu pedorrísima exposición oral, el corazón se te salía por la boca.

 

3. La primera vez que te agarraron haciéndote una

Es la experiencia más mortificante de todos los tiempos y para muchos es una parte inevitable de la adolescencia. A casi todos nos agarraron alguna vez con las manos en la masa: le pasó hasta al pajero más experto. Te querías morir: “¿Qué van a pensar mis viejos de mi? ¿Ahora cómo los miro a la cara?“. Nada. ¿Qué van a pensar, si ellos a esa edad hacían lo mismo?

 

4. Cuando te acordaste que dejaste tu Facebook abierto en la sala de computación

Seguro pensaste: “La puta madre, algún hijo de puta me va a cambiar la contraseña“. Te moriste de ansiedad un rato, pero al final no fue tan grave: el hacker tuvo corazón. Después de publicar un estado que decía “SOY GAY Y ME LA COMO”, darle like a un par de páginas porno y mandarle una foto de una chota a alguno de tus contactos cerró sesión y te dejó tranquilo.

 

5. Cuando te enteraste que recursaste tu primera materia

Te pareció que era el fin del mundo. Te sentiste para el orto como un mes, hasta que finalmente decidiste aceptarlo. La segunda vez te dolió menos. Y así progresivamente, hasta que ahora te chupa todo un huevo.

 

6. Cuando tu vieja hizo un swipe a la derecha y se encontró con la foto de tu chongo hermoso

Quizás se lo tomó con humor pero aún así es una paja que tu vieja haya descubierto que sos sexualmente activa de esta manera. En el mismo momento se enteró de quién te entra y de a cuántos centímetros a la vez. Ya no hay ningún secreto entre las dos.

 

7. Cuando se le pinchó el forro

¿Voy a estar 18 años compartiendo responsabilidades con este boludo? La puta madre, se suponía que era sólo un garche.” Te querías cortar las gomas. Por suerte después llegó el alivio.

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