7 cosas que te pasaron si creciste en los 90

1. Un pete era algo que podías comprar en el Quiosco

Durante tu tierna infancia, el pete era una golosina de Billiken. Ahora que estás grande, el pete es otra cosa.

– Hola Sr Quiosquero, ¿a cuánto está el pete?

– ¡Salí de acá pelotudo!

– ¡Pero yo sólo quiero un pete!

– Pero la re concha de tu madre pendejo, ¡acá estamos trabajando!

– Pero yo quería uno de estos…

 

Bonus track: ya que estamos, acá les dejamos la publicidad más obscena e inapropiada de la historia moderna.

PETE / Me gusta el PETE / PETE / ¡Qué rico es! / Qué rrrrrricoooooo / PETE / Me gusta el PETE / Azzzzzzzúcar / ¡Dale, comete un PETE de Billiken! / Qué rico es-es-es

 

2. El diablo exhibicionista de La Vaca y el Pollito te ponía muy incómodo

¿Cuál era la necesidad de tener un personaje tan sexualizado en un dibujito para nenes? El tipo este se la pasaba prácticamente todo el tiempo en pelotas y apuntando el culo a la cámara de forma muy provocativa. Después se sorprenden con la obsesión de los pibes de veinti largos con la cola: lo que pasa es que de pibes vieron mucho La Vaca y el Pollito y todo ese culo al aire gratuito fomentó su fijación con esa zona.

 

3. Perdiste parte de tu inocencia viendo Titanic

Si tenías el VHS de Titanic, seguro que te cansaste de rebobinar y rebobinar esta escena. Si no tuviste la suerte de tener una copia de la película en casa, entonces debiste conformarte con verlas  rápdio y al pasar. Para muchos de los que crecimos en los noventa, el de Kate Winslet fue el primer par de tetas que vimos.

titanic

 

4. Los caramelos Fizz eran más adictivos que la merca

Quizás estos caramelos no fueran gran cosa: no eran los más populares ni los más ricos y su gusto no era muy memorable, pero cuando llegabas a la parte de adentro…era espectacular: se sentía como tener chispas en la boca.

 

5. Hacías truques en el mercado negro de figuritas

Aprendiste más de las leyes de la Oferta y de la Demanda intercambiando figuritas en los recreos que en las clases de Microeconomía que tuviste una década más tarde en la facultad.

– Te cambio la de Zidane por estas 20 de la selección de Senegal.

– ¿Estás en pedo? ¿Me querés cagar boludo? Zidane vale mucho más que esas 20 figuritas de grones genéricos que no los juna ni la vieja.

 

6. La llama que llama te parecía muy divertida

A fines de los noventa todo el mundo hablaba de la Llama que llama; esta publicidad la descocía. Hoy la ves y…meh. Pero bien que en su momento te parecía re divertida.

 

7. Se te pegó el jingle de “Menem lo hizo”

No importa si tus viejos eran radicales, peronistas o del partido obrero. Cada vez que viste esta propaganda por TV, le cantaste arriba con muchas ganas. Al día de hoy no hay ningún spot de campaña que supere esta joya noventosa: ridícula, graciosa, pegadiza.

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