5 ciudadanos nefastos que vas a encontrarte en algún momento de tu vida

En una ciudad hay muchísimos seres horribles. Y estoy muy seguro que vos, que estás leyendo esto, te cruzaste con miles de ellos: en el subte, por la calle, en alguna avenida, en algún restaurant… A continuación, 5 ciudadanos nefastos que vas a encontrarte en algún momento de tu vida.

 

1. El que NO comprende el subte

Viviendo en sociedad, hay ciertas reglas que hay que seguir para convivir en armonía entre todos. Después de todo, estamos atrapados todos juntos en una ciudad, donde es convivir o matarnos entre nosotros. Hay una regla BÁSICA de convivencia en el subte que pocos cumplen: TENÉS que dejar a la gente que se baja del subte bajar antes de que vos puedas subir, enfermo. Si, a vos te hablo Raúl.

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2. El que escucha música sin auriculares

Estás tranquilo, viajando, va subiéndose gente, pero nada particular. Nada grave. Solo otro día más bancándote el transporte público porque bueno, mucha fiaca ir en bicicleta y ni hablar caminando. De repente, algo te desconcierta. Ruido. Al menos, ruido para vos. Y ahí lo ves, buscando un asiento, ese personaje odioso que casi orgulloso se pasea con su celular entonando música a todo lo que da. Total a todo el mundo le cabe tu música, capo.

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3. El que come en el transporte público

Todos conocemos a este. Te subiste a un bondi, subte, o tren, y se le ocurre la increíble idea de sacar unas empanadas que se guardó hace un rato, aún calentitas. Le pega un mordisco a la primera y desde el chofer hasta la señora del fondo, todos huelen la cebolla y el queso, un olor que va a quedar insertado en las fosas nasales de los pasajeros durante el resto del viaje. Vas a llegar al laburo y vas a tener la cebolla insertada atrás del cerebro, por el resto del día.

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4. El lento

Lunes, 9:05 de la mañana. Un rayo de luz que entra por tu ventana te despierta, y te diste cuenta que de nuevo te quedaste dormido y estás llegando tarde a la facultad o al laburo. Tal vez no deberías haberte quedado despierto hasta las 3 de la mañana viendo series, pero que sé yo. Salís corriendo de tu casa y te los cruzás: esas personas de caminar pesado, casi paseando, que deciden no dejarte pasar, ni hacerse a un lado, y la mejor de todas: frenar sin siquiera mirar hacia atrás, para quedarse mirando el teléfono o colgados mirando a un punto fijo. La receta perfecta para hacer a una persona explotar en medio de la calle.

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5. El que no decide a donde ir

Con el mismo apuro con el que saliste de tu casa por quedarte dormido, te cruzás a estos personajes inseguros. Gente que dice, “Hm, voy a ir a la derecha”. Entonces los intentás evadir por la izquierda, pero, ágiles, piensan “Nah, voy a ir por la izquierda” y los chocás. Deciden cambiar el camino de nuevo. Al mismo tiempo que vos. Y así. Hasta que se hace la noche y los dos siguen intentando pasarse, cambiando de izquierda a derecha, casi como bailando un tango. Un tango muy, muy aburrido y estresante.

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