5 garrones que todos nos comimos alguna vez

1.  Esperar al bondi 30 minutos y que venga uno de otra línea, tape la parada y el tuyo siga de largo

Nunca queda del todo claro si el colectivero aprovecha la oportunidad para hacerse el boludo y no tener que hacer escala o si realmente no te ve.  Vos por si las dudas alzás los brazos en señal de reclamo y le gritás indignad@: “¡¡¡EEEEEEEEEEEEEH!!!

 

2. Enamorarte de alguien que sólo te quiere de amigarche

¿Cómo pude engancharme de alguien que sólo me está usando?“, te preguntás angustiad@. Y bue…a veces pasa.

 

3. Pisar una baldosa floja con agua

Los días de lluvia en la ciudad son complicados. Venís esquivando gente, paraguas quita-ojos y charcos como un campeón, tratando de mojarte lo menos posible hasta que de repente pisás una baldosa floja que te escupe toda el agua sucia, estancada y podrida que tenía abajo y te empapás hasta el tobillo. Un garrón.

 

4. Que se te caiga la tostada recién preparada del lado del dulce

Lo peor no es que te pase esto, lo más grave es la terrible decisión que tenés que tomar después de que sucede: ¿Te preparás otra y llegás tarde al trabajo? ¿Te jodés y te vas con hambre? ¿O levantás la tostada del piso, le soplás la pelusa y te la mandás sin asco?

bread

 

5. Que te den el vuelto en caramelos

No tengo cambio, ¿te puedo dar un caramelo?” El que te pregunta esto es un hijo de puta. Y ya que estamos de paso, más que una pregunta, es una imposición. ¿Qué te voy a decir? ¿Qué no? Sólo me dejás 2 opciones: bancármela o armar quilombo por $2,50. Entendeme viejo, los caramelos son muy ricos, pero no puedo usarlos para comprar coca y fernet.

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