5 razones por las que vivir con un amigo es una reverenda cagada

Vivir con un amigo es una reverenda cagada. El que te dice otra cosa, te está mintiendo. Yo sé que quizás en este momento te cueste creerlo: es posible que tengas las bolas tan llenas de vivir con tus viejos que compartir un 2 ambientes con un amigo parezca la gloria – o por lo menos un paso más en el largo camino hacia la independencia.

Tal vez tu caso es peor todavía: viste tantas Sitcoms norteamericanas sobre amigos que viven juntos que te encantó la idea y te morís de ganas de hacerlo vos también. No te sientas mal si te la creíste; todos nos comemos algún chamuyo de vez en cuando.

Vivir con un amigo ES DIVERTIDO… por una semana o dos. Enseguida pasa la novedad y empiezan los problemas. Para cuando ya llevás un par de meses de convivencia discutís más que un matrimonio que está por cumplir 10 años de casados. ¿Te parece exagerado lo que digo? Te pido que pares un minuto y consideres esto:

1. Olvidáte de andar en pija y de cagar con la puerta abierta

Quizás no parezca gran cosa, pero creéme: no hay un buen sustituto para la libertad que sentís cuando hacés alguna de estas cosas. Estaría bueno poder empezar a hacerlo ni bien te vas de las casa de tus viejos, ¿no? Si vas a vivir con un amigo, vas a tener que postergarlo más.

 

2. El reparto de tareas domésticas rara vez es equitativa

El equilibrio perfecto es difícil de encontrar en la naturaleza, mucho menos dentro de una vivienda de veinteañeros. Siempre hay uno más neurótico que pretende que esté todo ordenado y otro más pajero al que no le molesta vivir en un chiquero. O sin llegar a ese extremo: uno más responsable con las obligaciones del hogar y otro más vago que se deja estar.

 

3. Cada vez que se te pierde una remera, un calzón, una bombacha o un par de medias es para quilombo

Probablemente se trate de un simple extravío, pero la desaparición de una sola prenda puede volverse un serio detonante de desconfianza e irritación.

– ¿No viste mi remera de los Guns?

– No

– La puse ayer en el lavarropas. ¿Seguro que no la viste?

– No, ni idea

– Bueno, si la ves avisame (hijo de puta, sé que la tenés vos…)

 

4. Planificar una noche romántica se convierte en una tarea imposible

Cuando vivís con tus viejos es muy difícil ponerla; no creas que por vivir con un amigo es tanto más fácil.

– Necesito que vuelvas tarde esta noche

– No puedo

– Dale, no seas garca. Viene una amiga. Andate a la pizzería de la esquina y no vuelvas hasta la 1.00

– No puedo boludo, tengo que estudiar. Rindo mañana Derecho Romano

– Pero la p…

 

5. La propiedad privada no existe dentro del baño

¿Tu roomie se olvidó de comprar productos de higiene y está apurado? No hay problema, usa los tuyos. Total, ¿cómo te vas a enterar? Es imposible estar controlando. Eso sí, seguramente no te cause mucha gracia si toma prestado tu TRESemmé Oil Radiante de 300 mangos o si te deja pegados sus rulitos en tu jabón. De pronto irte a vivir solo no parece tan mala idea, ¿no?

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